DEPENDENCIA CRÓNICA: LA HISTORIA DE DESAMOR CONTINÚA
DEPENDENCIA CRÓNICA: LA HISTORIA DE
DESAMOR CONTINÚA
Una vez graduada, me fui a vivir a
Bogotá, me sentía muy emocionada, me motivaba la idea de estar en una ciudad
desconocida y tener la posibilidad de emprender una nueva vida, estaba haciendo
planes para empezar a estudiar una maestría. Un profesor me contactó con un
amigo de él en Bogotá, ese amigo me envió la solicitud de amistad a facebook,
yo la acepté y empezamos a hablar. A la semana me invitó a dar una vuelta por la
ciudad, y ahí empezó la historia de desamor.
En esa primera visita no me sentí
atraída por él, me pareció un hombre frustrado que se había limitado a ser un
profesional más. Físicamente no me atrajo, no veía yo la hora de acabar esa salida
para irme a ver con otros amigos que sí me parecían interesantes. Creo que yo
sí le atraje porque desde ahí empezó a llamarme, y así, de conversación en
conversación, fue llamando mi atención. Este era un hombre extrañamente
espiritual, en estos días releía nuestros chats y analizaba los lejos que
estábamos emocionalmente. Hay muchas cosas que no recuerdo, sé que un día
estuve en su casa y le confié las penas de mi corazón. Ese día él intentó regalarme
un abrazo para consolar mis lágrimas.
Tiempo después siguieron algunas
diferencias entre los dos, y él me dio la libertad para prescindir de su
confianza, porque le avergonzaba el hecho de causarme intencionalmente alguna
pena. Luego las cosas se aclararon y seguimos fortaleciendo nuestra “amistad”. Unas
semanas después nuestra conversación derivó en el tema del matrimonio. Un día
salimos a cenar, él me contó muchas cosas de su vida íntima que me dejaron
desconcertada, casi que enferma. Él tuvo que acompañarme cerca de mi domicilio
y comprarme unas pastillas. Nos volvimos a encontrar a los dos días, él
improvisó una declaración de amor que no dio resultado. Me pidió ser su novia,
yo le dije que pospusiéramos esa conversación.
Unos días después yo decidí ir a
pasar vacaciones con mi familia. El día del viaje, él me acompañó a tomar el
bus y nos dimos un beso. Ese día nos hicimos novios. Sin embargo, yo no me
sentía feliz, tenía muchos problemas en mi entorno familiar y no lograba hallarme
en paz. Mi mamá había descubierto que mi hermana sostenía una relación con un
hombre casado y estaba a punto de echarla de la casa. Esa crisis familiar se
mezcló con mi duelo amoroso no resuelto y me dejó en medio de una depresión
profunda. Estaba realmente tomada por los pensamientos negativos, había asumido
como propios los problemas de mi familia, y tenía cada vez menos autoestima. Él
intentaba llenarme de positivismo y de amor por la vida. Estuvimos en contacto
todos los días, incluso él viajó a mi ciudad que es también su ciudad de
origen, con la ilusión de verse conmigo. Yo no quise que nos viéramos para no
empeorar la situación en mi casa.
Cierta noche mientras chateábamos entré
en una crisis de ansiedad fuerte y le dije que se buscara un nuevo amor que no
tuviera tantas heridas en el alma, él no soportó esa actitud tan tóxica y
decidió alejarse y romper todo vínculo conmigo. Recuerdo mucho ese episodio porque fue el 30
de diciembre de 2012. Se desconectó, no volvió a contactarme, no me llamó más,
yo esperé pacientemente un día, pero cuando vi que no apareció, entré en una
crisis de abstinencia muy profunda. Yo lo justificaba por todos los medios,
creía que era imposible que me olvidara así de rápido.
El 1 de enero empecé una campaña de
humillación sin precedentes: lo llamé una y mil veces, hasta quedar sin
esperanza. Nunca me respondió. Aun así, seguía yo justificándolo y pensando que
algo malo le había pasado, que de pronto de la emoción de ver mis llamadas se
había hiperventilado. Pensé en todas las posibilidades, menos en la opción real
en esos casos: quien quiere llamar lo hace en la circunstancia que sea, y que
quien no quiere hacerlo, no lo hace ni si le regalan un plan de telefonía
ilimitado.
Estuve realmente mal las próximas
semanas, no me hallaba en ningún lado, me tocó regresar a Bogotá antes de
tiempo, al llegar descubrí que había sido victima de un robo millonario y me
hundí en una depresión mucho más profunda. En medio de mi desesperación, decidí
llamarlo para buscar apoyo, realmente fue poco lo que me aportó. Yo empecé a
buscar pretextos para verme con él. Después de varios intentos, logré una
salida en la que terminamos besándonos. Ese día volvimos a ser novios. Yo estaba
feliz, convencida de que lo había recuperado. No sabía yo todo lo que vendría
en adelante.
Esta vez este hombre me empezó a
manipular para que tuviéramos sexo. Una vez intentó obligarme a tener relaciones,
yo nunca había estado con un hombre, me sentía confundida, presionada, sin
embargo, creía que no podía perderlo y que debía complacerlo para que quisiera
estar a mi lado. Sentía que si él se alejaba, la ansiedad volvería. Me sentía
en una encrucijada: sabía que si no estaba con él, sería imposible retenerlo. Yo
era todavía una persona atada a las cadenas de la religión, veía el sexo como
un pecado gravísimo, le temía a la soledad y me encontraba profundamente sola
en la ciudad más grande de mi país.
Intenté alejarme de él, pero no tuve
la voluntad necesaria, así que decidí continuar con la relación. Tratamos de
ser una pareja normal, de salir los fines de semana. Sin embargo, mi salud empezó
a desmejorar. Recuerdo que cierto día en un restaurante donde estábamos
almorzando me dio un ataque terrible de migraña, él me tuvo que llevar casi que
cargada a la casa. Empecé a sufrir de insomnio, dormía solamente dos horas y
había noches que pasaba en vela, me daban también ataques de ansiedad. Lo
llamaba a él a las dos de la mañana diciéndole que no podía dormir.
Él me decía que no le gustaba esa
versión enfermiza de mí, que quería verme fuerte y feliz. Me convenció para que
empezara a buscar ayuda médica o psicológica. Después de visitar varios
lugares, encontré un centro médico donde me hicieron varios exámenes. El
dictamen era que tenía una liberación excesiva de adrenalina producto de
elevados niveles de estrés. Mis miedos y mi ansiedad constante me estaban
matando. Empecé a tomar antidepresivos y relajantes para conciliar el sueño. La
primera semana me funcionaron, pero los efectos secundarios fueron muy fuertes
y me tocó suspenderlos.
Cuando él supo que yo estaba tomando
medicamentos, asumió una actitud muy extraña, hacía todo lo posible por estar
lejos de mí, era frío y distante. Se desapareció durante varias semanas, no me
llamaba ni contestaba a mis llamadas. Yo no entendía que estaba pasando, pero
mi corazón me decía que ese era el final de esa historia. Me llené de valor y
le escribí un mensaje de texto dando por terminada la relación. Como él no tuvo
la valentía de terminarme, yo tuve que tomar la decisión. Aprovechó mi mensaje
para decirme que su amor por mi había desaparecido y que no sabía cuándo ni
cómo. Quedé devastada.
Todavía me recuerdo en un bus de
regreso a casa, conmocionada, sin comprender que ocurría. A pesar de haber sido
yo quien terminó la relación, seguí humillándome, le envié poemas, canciones y
algunas veces hasta insultos. Le reclamaba por haberme hecho sufrir, por jugar
con mis sentimientos, por haber huido precisamente cuando más lo necesitaba.
Eso era lo que mi mente enferma me gritaba una y otra vez.
Traté de recoger lo poco de dignidad
que me quedaba y de levantarme de ese fango de dolor y miseria en el que había
caído. Me concentré en mi trabajo, en mis estudios, poco a poco fui haciendo
ese duelo, a veces me daban crisis de ansiedad, pero con el tiempo mi mente
empezó a aceptar la perdida. A los seis meses empecé una nueva relación, esta
vez con alguien que nunca me quiso, que tenía baja autoestima y a quien le
soporté abusos y manipulaciones. Ya verán cómo continuó presente el desamor.
cómo recupero a mi esposo “Le sugiero que contacte al Dr. Akhere. Él trajo a mi esposo. Funciona.
ResponderEliminarSoy la mujer más feliz de la tierra en este momento, mi esposo que me dejó hace 4 meses acaba de regresar anoche llorando por mí para que lo lleve de regreso. Dr.: Hay un psíquico verdadero y real. Él trajo a mi esposo "Aquí está su contacto si tiene algún problema. Envíele un correo electrónico a: Akheretemple@yahoo.com O whatsapp +233235887825